Argentina derrota a Chile en estrecho partido

Las expectativas para el partido del día viernes entre Chile y Argentina eran altas, pues este duelo clasificatorio marcó el inicio de una nueva era para la Roja a cargo de Juan Antonio Pizzi, entrenador recién asumido que prometió a los hinchas conservar lo mejor de sus predecesores y complementarlo con un sello propio. Por su parte, Argentina igualmente esperaba con ansias el choque, a causa de ser una oportunidad para “cobrar revancha” de Chile tras la dolorosa derrota sufrida en la final de la última Copa América. Sin embargo, al contrario de lo esperado, el partido fue jugado tímidamente por parte de los dos equipos, con un Chile que brilló brevemente , pero se perdió tras la salida por lesión de dos jugadores clave, y una Argentina deslucida, pero efectiva, lo cual le bastó para lograr la victoria.

Los primeros quince minutos del partido fueron una exhibición de buen fútbol de parte de la Roja. La escuadra de Pizzi controlaba el balón y hacía daño tanto por las bandas como por el medio, con Alexis Sánchez como eje de un ataque dinámico y vertiginoso. Esta dominación se materializó a los 11’, cuando Felipe Gutiérrez abrió la cuenta con un certero testazo procedente de un córner centrado por Orellana. Esta nueva versión de Chile, heredera directa de los esquemas ofensivos de Bielsa y Sampaoli, auguraba un futuro auspicioso.

Pero como dijo nuestro querido Iván Zamorano, todo lo bueno es “emífero”. Dos lesiones mermaron tempranamente a la Roja: Matías Fernández y Marcelo Diaz tuvieron que ser retirados del campo en los momentos de mejor desempeño de la Roja, tras lo cual el equipo perdió la brújula y no pudo mantener el nivel de juego previo. Argentina, a pesar de estar muy lejos de jugar un partido a la altura de sus estrellas, aprovechó rápidamente esta confusión y  en solamente siete minutos anotó dos goles ( 18’, Di María; 25’ Mercado) que revirtieron todo lo logrado por Chile hasta el momento.

Después del descanso, la escuadra chilena entró con algo más de intención, y a ratos consiguió retomar el juego vertical del primer tiempo. Sin embargo, se encontró con una selección albiceleste totalmente replegada en su mitad, evidentemente cómoda con el resultado. El segundo tiempo fue un trámite trabado, incluso aburrido a ratos. Chile controló  la posesión, pero no tuvo claridad en el último cuarto de la cancha. Argentina, jugando pragmáticamente y apostando a la jerarquía de sus figuras, congeló el partido y logró llevarse los tres puntos.

El “merecer ganar” es toda una institución en el léxico del fútbol "chilensis". Numerosas son las ocasiones en que la selección es vencida a pesar de haber jugado mejor que su rival, e igual de prolíficos son los apologistas que aminoran estas derrotas tildándolas de “victorias morales” o “injusticias del destino”. Sería inapropiado decir que Chile hoy mereció ganar, pues la efectividad es un ámbito del fútbol tanto o más importante que la posesión o la táctica. Lo que sí, el nuevo equipo de Pizzi mostró destellos de brillantez. El partido del próximo martes contra Venezuela será una gran oportunidad para ver si estos destellos pueden llegar a convertirse en solidez a lo largo de los 90 minutos, y finalmente en una victoria, que súbitamente se nos ha vuelto tan escasa.

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